
| Dos hermosas palabras en cualquier idioma, que de observarse y practicarse con verdadera honestidad y entusiasmo, cambiarían sensiblemente el mundo en que vivimos. Todo seria entonces, mas fácil y sencillo. Se habría desterrado, de llegarse a cumplir –siquiera-- por la mitad de los ciudadanos, todo el inmenso caudal de mentiras, corrupciones, deslealtades, abusos y prevaricaciones, que atenazan nuestro sistema de vida, que tan injusto y despiadado se nos muestra a veces, como consecuencia de la soberbia del poder, la violencia del infame, y las traiciones interesadas. Injusticias, que solamente, desde el hecho patológico de la locura, pudieran tener alguna velada explicación. De cumplirse estrictamente con el valor semántico de estas dos enormes palabras, atribuidas del justo sentido de lo que es y significa, el cumplimiento del deber y de los compromisos contraídos, estaríamos consolidando un sistema de convivencia sólido y estable, del que podríamos estar orgullosos. Pero mucho me temo, que estas dignas palabras bullen sin sentido, atropelladamente, por el espacio, en un torrente de buenas intenciones, que se diluyen, como humo, en cuanto el proceso garantizado del que se nos deduce responsables, ha mostrado su ineficacia, por el millón de ambigüedades, excusas y motivos, que nos hacen ser, en mas ocasiones de las que se debería, ineficaces, insolventes e irresponsables. Dos serias palabras que, muy pocos, se atreven asumir con orgullo y eficacia, en el arbitrio de sus obligaciones. Son dos apuestas de futuro, que la Agencia RAUSA & RAUSA ha sabido desempeñar en su actuación profesional, ante la mayoría de los compromisos establecidos, situación innegable, al haberse cumplido ya, mas de 30 años de ejercicio profesional ininterrumpido, gratamente encomiado, tal como lo demuestra el hecho de seguir contando con el apoyo y confianza de la mayoría de sus clientes . GARANTIA.- Decimos “garantía” porque en nuestro trabajo aportamos, desde la dirección de nuestra Agencia, hasta nuestro ultimo colaborador, la sensación estimulable de asumir como propios los problemas de cada cliente. Antes del encargo, verificamos en profundidad, el derecho que asiste al posible cliente para solicitarnos la investigación que necesita. Dado el paso consecuente, volcamos todo nuestro leal saber y entender, así como nuestro esfuerzo por descubrir la deslealtad, el engaño, o las causas y razones que han motivado su decisión de contar con nuestra ayuda. Cada asunto se inicia con un análisis previo del tema que se quiere desvelar o persona a investigar y los derechos que asisten a la misma, tratando, durante el consiguiente proceso indagador, no violentarlos en lo posible, pero eso si, intentando llegar al fondo de cada problema, asumiendo los riesgos que normalmente conlleva el ejercicio profesional serio y eficaz que significa nuestra actividad. Comprobamos
los datos que aporta el cliente. Nos cercioramos en lo posible de
su realidad, su identificación y circunstancias, no admitiendo
excusa alguna por la que pueda mantener su identidad en el anonimato.
En ningún caso, nunca, se materializara un encargo, sin que
la Agencia y su Titular, dispongan de los elementos de información
necesarios para poder deducir que la gestión que se nos encarga,
no trascenderá de los intereses manifestados por el cliente. Estaremos así, ante el desarrollo de una actuación correcta, audaz, sensata y prudente, que en la medida de lo factible, siempre estará dentro de las normas deontológicas de nuestra profesión, en la que con la máxima paciencia, eficacia y discreción, trataremos de ayudar a resolver los problemas de injusticia que nos plateen nuestros clientes. RESPONSABILIDAD.- Decimos responsabilidad porque la experiencia nos ha enseñado que la Injusticia es a veces algo intangible, adaptable a la sensibilidad imprecisa de cada ser humano, por eso, hay personas que nunca se hartan de pedir ayuda a la justicia y otras, sin embargo, hacen de la justicia su vida cotidiana, perdonando los abusos, desaires y conspiraciones triviales de que son objeto. Nunca podemos saber con certeza absoluta que defendamos causa justa sin haber conocido ante las alegaciones o pruebas de la otra parte, por ello, en base a la responsabilidad que le debemos y nos exige la profesión, nos hemos de limitar siempre, a contar los hechos y circunstancias observadas, si apasionamiento y con imparcialidad, eso si absolutamente seguros de que no equivocarnos en esta importante tarea de ser testigos de cargo durante aquellos caso o servicios en los que así sea. Debemos detallar los resultados de las pesquisas e informaciones recibidas, trasladando el mensaje en el tono que se nos haya dado, sin adornos ni estridencias, sin ambigüedades ni reservas, con el máximo aporte de datos, detalles, indicios posibles y, por supuesto también, con el máximo respeto a la persona, física o jurídica, investigada. Las
informaciones recibidas deberán ser contrastadas, analizadas
y asumidas como útiles para desvelar la problemática
del caso que nos ocupa, ya que en otra circunstancia deben ser obviadas
por fútiles, frívolas e inútiles. Ejercemos
–también- nuestra responsabilidad, acudiendo
al Juzgado o cualquier otro tribunal, siempre que sea requerida nuestra
presencia para ratificar nuestros informes o cualquier otra circunstancia
que pueda ser de utilidad al cliente y necesaria para obrar en justicia
y poder aplicar la Ley. JMIA. |